Sobre Alisa Grom
Una mirada al origen onírico de las criaturas que habitan mi obra y a la forma en que se asoman al mundo desde cada cuadro.
Proceso creativo
Criaturas extrañas que conviven en mi cabeza, que obtienen forma y expresión en sueños o, a veces, nacen en el vacío, ligeras como una brisa del mar.
Inspeccionan el mundo que los rodea desde mis cuadros y a cualquiera que se ponga frente a ellos. No son los observados, sino los que observan. Con los ojos siempre grandes y abiertos.
Filosofía
Cada obra parte de una intuición onírica o del vacío como espacio fértil. Las figuras que retrato no buscan copiar la realidad: la examinan. Son belleza, porque es en lo que más creo, y su imagen dista de ser real, porque la realidad no es más que una percepción individual.
Así, pintar se convierte en un modo de mirar: dejar que lo que vive dentro —sueños, presagios, visitantes silenciosos— se asome al exterior y observe, a su vez, a quien observa.
En la obra de Alisa Grom el sueño funciona como un laboratorio silencioso donde las criaturas aparecen antes de tener nombre. Nacen en el vacío, ligeras, y se asoman al lienzo con los ojos abiertos, dispuestas a observar al espectador tanto como el espectador las observa a ellas. Esa inversión de la mirada es el corazón de su trabajo: lo extraño no espera ser descifrado, sino que devuelve una pregunta. La pintura, el acrílico y la acuarela se vuelven entonces un medium para traducir intuiciones oníricas, explorando mundos paralelos donde el alma y el cuerpo conviven en una misma imagen.
Cada cuadro parte de una intuición breve, a veces susurrada por un sueño, a veces surgida en un momento de quietud. La artista describe ese instante como un abrirse del inconsciente, cuando una forma todavía sin peso pide ser dibujada. Esa criatura en germen se instala en el cuaderno de bocetos y empieza a tomar expresión: grandes ojos, cuerpos suspendidos, dimensiones intermedias entre lo terrestre y lo fabuloso. El proceso creativo se parece a un cuidado paciente, casi a una hospitalidad, donde la imagen recién llegada es acompañada hasta encontrar su pose, su luz y el lugar exacto en el que el mundo pintado puede recibirla.
Las criaturas que pueblan esta obra conviven entre sí como habitantes de un mismo cosmos, compartiendo gestos, silencios y una atención afilada hacia lo humano. Desde sus cuadros miran de frente, sin fuir la fealdad ni la belleza, registrando la realidad con una mezcla de ternura y extrañeza. En ellas resuenan leyendas, mitos y culturas antiguas que sirven de espejo para la consciencia contemporánea, recordándonos que lo bello y lo doloroso forman parte de un mismo experimento. Así, la obra propone una forma de habitar el universo: con los ojos abiertos, prestando atención a los sueños, y aceptando que lo extraño también tiene algo precioso que enseñarnos.
Lenguajes de la obra
Pintura
Piezas que dan cuerpo a criaturas surgidas de sueños o del vacío, con atención al color y a la mirada.
Ilustración
Imágenes que amplían el mundo onírico y permiten que las criaturas convivan con quien las contempla.
Arte decorativo
Objetos donde la atmósfera de los cuadros se traslada a la vida cotidiana como una extensión del cuadro.